Parte 1: Función, biosíntesis, Hipogonadismo, niveles de referencia, medición y riesgos de los esteroides anabólicos.
15 minutos – Artículo de Salud
En este artículo hablaré sobre la testosterona, una hormona clave para el aumento de masa muscular, lo que la convierte en la más popular en la industria del fitness y la salud; bueno, y de otras industrias también…
Lo haré en dos partes, en la primera, como sé que siempre te has preguntado cómo se produce, qué función tiene en el organismo y muchas cosas más, introduciré un poco de teoría. También expondré cuáles son los síntomas de hipogonadismo, niveles de riesgo, rangos óptimos dependiendo de tu edad, biodisponibilidad de la testosterona, métodos más fiables para su medición, un poco de historia farmacológica y riesgos asociados al uso exógeno de la misma. La parte 1 será, por lo tanto, el marco teórico de referencia a la hora de conocer y monitorizar tus niveles de testosterona.
En la segunda parte, que publicaré próximamente, hablaré de los suplementos naturales para el aumento de la testosterona, intentando resolver la duda de si es posible de hecho aumentarla de manera significativa sin recurrir a sustancias sintéticas. Para ello, he realizado una revisión bibliográfica de la literatura científica relevante. Esta será la parte más aplicable a tu día a día, ya que daré algún consejo práctico basado en mi investigación.
Y sin más dilación, ¡empezamos!
Función, biosíntesis y metabolismo
La testosterona es el principal andrógeno en circulación en los varones adultos, siendo el más activo biológicamente y responsable de desarrollar y mantener las características sexuales masculinas en los tejidos reproductivos y contribuir al estado anabólico de los tejidos somáticos. Cabe aclarar, que cualquier célula que no cumple la función de producir espermatozoides u óvulos, es una célula somática, hablamos por tanto de células esqueleto musculares, células de órganos y tejidos, sanguíneas, etc.
Siendo más específico, es responsable del descenso y crecimiento de los testículos, producción de esperma, crecimiento del pene, cambios en la voz, crecimiento de vello púbico y facial, aumentar la libido, estimular la eritropoyesis, acelerar el crecimiento durante la pubertad y aumentar la masa muscular, estimulando la síntesis de proteína (1).
La producción endógena de testosterona depende del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal que segrega la hormona estimuladora de la gonadotropina (GnRH). Esta llega a la pituitaria anterior que a su vez produce la hormona luteinizante (LH) y hormona folículo estimulante (FSH). La LH actúa estimulando las células Leydig en los testículos, que son responsables de la síntesis de >95% de testosterona en el organismo (2).

Las células Leydig convierten colesterol (precursor de todas las hormonas esteroides) a testosterona, siendo dos importantes intermediarios en este proceso la Dehidroepiandrosterona (DHEA) y androstenediona (3). Ambos son andrógenos débiles que se unen con baja afinidad a los receptores androgénicos y pueden a su vez, ser transformados a testosterona en los tejidos periféricos, la androstenediona por la acción de la enzima 17-beta-hidroxiesteroide deshidrogenasa, la DHEA a través de la enzima 3β-HSD. El mecanismo de acción concreto de la testosterona, está determinado por diferentes vías biosintéticas y rutas metabólicas. A nivel celular, es reconvertida en DHT, el metabolito más potente de la testosterona, mediante la enzima 5-alpha-reductasa y a estradiol gracias a la acción de la Aromatasa. Tanto testosterona como DHT pueden unirse a los receptores y regular la expresión de la proteína (1, 2).

Fig. 2(5)
La producción de testosterona se regula para mantenerse en niveles normales, mediante retroalimentación negativa, así unos niveles elevados de ésta en sangre tendrían como consecuencia una supresión de la secreción de GnRH y por lo tanto de LH. Asimismo, la hormona folículo estimulante (FSH) liberada por la glándula pituitaria señala a los testículos para que produzcan inhibina B. Este aumento de inhibina B indica a la pituitaria que disminuya la producción de FSH.

Hipogonadismo y niveles de referencia
El hipogonadismo es una disfunción endocrina caracterizada por la producción inadecuada de hormonas sexuales, específicamente testosterona en hombres, debido a una alteración en el funcionamiento de las gónadas (testículos u ovarios) o en el eje hipotalámico-hipofisario que acabamos de estudiar.
Para diagnosticar una deficiencia de testosterona primero se realizaría un historial clínico y examen físico por parte del médico. Los síntomas, si bien pueden variar, suelen ser: características sexuales secundarias reducidas (vello facial, axilar) pérdida o dificultad para ganar masa muscular, aumento de grasa corporal, osteoporosis, falta de motivación, energía y libido, ginecomastia, esperma de baja calidad, reducción en el tamaño de los testículos, dificultad para conseguir una erección, problemas de memoria, sueño y concentración, entre otros (4, 5). “La testosterona baja está asociada a un mayor riesgo de mortalidad después de ajustar por edad, comorbilidades médicas y otras presentaciones clínicas” (5).
Posteriormente se realizan análisis sobre los niveles séricos de hormonas (testosterona, testosterona libre, LH). Dependiendo del nivel de cada una, puede tratarse de hipogonadismo primario, testosterona baja y hormona luteinizante baja, o secundario T baja y LH alta (6).
Los niveles normales de testosterona total de referencia se encuentran entre 300 y 1,000 ng/dL (5). Este rango es el que suelen aparecer en tus análisis de sangre, y considera a todas las edades, por lo que es necesario aislar tu grupo de edad para tener una referencia más aplicable a tu caso concreto. En este estudio (25) con cohorte final de 1,486 hombres, los niveles promedio («tercil medio») de testosterona en cada grupo etario fueron los siguientes:
20-24 años: 409-558 ng/dL
25-29 años: 413-575 ng/dL
30-34 años: 359-498 ng/dL
35-39 años: 352-478 ng/dL
40-44 años: 350-473 ng/dL
Cualquier nivel dentro de los establecidos en estos rangos de edad sería considerado normal, pero es recomendable aspirar como mínimo al límite superior del tercil medio o, idealmente, al tercil superior.
Los niveles tienden a decaer todavía más a partir del último rango de referencia, 40-44 años, y esto repercute sobre el rendimiento, salud y calidad de vida de los varones, con síntomas parecidos a los del hipogonadismo, aunque su manifestación y la gravedad de la misma dependerá del grado del descenso. En un estudio realizado en poblaciones ancianas hallaron una correlación de los niveles de testosterona con las probabilidades de caída en ambos sexos, así unos niveles más altos de esta hormona y DHE-S, explicarían una probabilidad un 60% más baja de sufrir caídas (7).
Biodisponibilidad, medición
Acerca de la biodisponibilidad de la testosterona, la mayoría no es biodisponible y se encuentra unida a la SHBG (Sex hormone binding globulin).
El resto de la testosterona (aproximadamente un 1 o 2%) se encuentra libre y es la que actúa sobre los receptores en tejidos, vesículas seminales, huesos, músculos, próstata, etc. (1)
Niveles altos de SHBG pueden resultar en menor testosterona libre, afectando su biodisponibilidad y, por ende, su acción androgénica. Otra unión, de menor afinidad, se produce con la albúmina.
Sin embargo, en un estudio in vitro, detectaron que la acción de la SHBG parece tener un efecto sobre la expresión y actividad, así como la rapidez de la excreción de la testosterona. Así, con niveles bajos de SHBG, grandes cantidades de Testosterona entran a la célula y son inactivadas en conjunción con ácido glucurónico y posteriormente expulsados (8). En presencia de mayor nivel de SHBG se reduce su rápida inactivación y expulsión. Por lo tanto, un aumento en los niveles de SHBG podría llevar a una mayor retención de testosterona activa y que los efectos androgénicos en los genes sean mayores.
Si bien existe correlación entre testosterona libre y síntomas de hipogonadismo (9), los métodos para calcularla libre en el plasma plantean dudas sobre su eficacia, siendo el método de diálisis de equilibrio el más aceptado (10). Desgraciadamente, es muy costoso y difícil de utilizar en la mayoría de los laboratorios. Ante esto, la cifra de testosterona libre calculada en la mayoría de los casos, serían un mero supuesto basado en modelos teóricos que fallan en su estimación de la unión de testosterona y SHBG (10).
Por todo esto, en caso de no poder acceder a la medición de testosterona libre por diálisis de equilibrio, sería preferible usar las mediciones de Testosterona Total como referencia.
Son ciclos ¿sanos?

En 1935 Ernst Laqueur y colaboradores extrajeron y aislaron 10mg de 17β-hydroxy-4-androstene-3one de 100kg de testículos de toro y bautizaron el resultado como testosterona. Poco antes en 1931 Adolf Butenandt había aislado 15mg de androstan-3α-ol-17-one de 15000L de orina de policías de Berlín. Así, en ese mismo año, publicó junto a Hanisch la estructura química de la testosterona, en la Universidad de Gdansk. También lo hicieron Ruzicka y Wettstein en Zurich con, 17 alpha-methyltestosterone, la primera preparación de testosterona efectiva oralmente (11, 12).
Comenzó así el uso farmacológico de la testosterona para el tratamiento de hipogonadismo, salud reproductiva y, asimismo, se comenzó a utilizar en la práctica deportiva, en la medida en que se iban descubriendo sus efectos en el desarrollo muscular y el rendimiento físico. El uso de andrógenos en competiciones deportivas se hizo popular en la década de los 50 y 60. La testosterona sintética ha sido considerada como sustancia dopante desde los años 70 en competiciones olímpicas.
La conveniencia de su uso exógeno en adultos con niveles basales dentro de la normalidad, para la mejora del rendimiento, ha sido objeto de investigación: Incrementa la fuerza máxima voluntaria y la potencia de piernas (14), aumenta la masa muscular gracias a actuar positivamente en la síntesis de proteína y reduce la grasa corporal, siendo semejantes los resultados del grupo suplementado con testosterona, pero sedentarios, a los del grupo placebo con realización de entrenamiento de fuerza (15, 16).
Voy a repetir esto, porque es esclarecedor:
«Personas sedentarias que no entrenaron, pero suplementaron con testosterona, ganaron una masa muscular equivalente a aquellos que entrenaron».
No es casualidad, por tanto, que en un mundo en el que tener un cuerpo definido y musculado genera rédito económico y percepción de aceptación social, se haya popularizado el uso de esteroides por parte de la población general; y sí, esto incluye muy probablemente a tu influencer favorito de la industria fitness. De hecho, si has echado un vistazo a las publicaciones de fitness más populares en redes sociales como Instagram, Tik Tok, Youtube, etc., habrás comprobado que la mayoría son físicos, digamos, de dudosa credibilidad y naturales de su lugar de procedencia.
Sin embargo, estos fármacos milagrosos, no están exentos de riesgos para la salud de aquellos que los usan, entre los que podemos incluir:
- Alteraciones Cardiovasculares: Aumento del riesgo de hipertensión, enfermedad cardiovascular y eventos trombóticos (17).
- Efectos Hepáticos: Posible daño hepático y disfunción, especialmente con el uso de formas orales de testosterona (18).
- Efectos Psicológicos: Cambios en el estado de ánimo, agresividad, ansiedad y depresión (19).
- Alteraciones Endocrinas: Supresión de la producción natural de testosterona, lo que puede llevar a hipogonadismo secundario al cesar el tratamiento (20).
- Cambios en el Perfil Lipídico: Aumento del colesterol LDL y disminución del HDL.
- Efectos Dermatológicos: Acné, piel grasa y posible aparición de alopecia androgénica.
- Efectos sobre la Próstata: Aumento del tamaño prostático y riesgo potencial de cáncer de próstata .
- Infertilidad: Disminución de la producción de espermatozoides y reducción de la fertilidad (21).
Como con cualquier efecto secundario, no es una certeza que se vayan a manifestar, pero sí aumentan la probabilidad y constituyen un factor de riesgo que depende de múltiples factores. Entre estos están tus características individuales y predisposición genética, la dosis y frecuencia de administración, la duración del tratamiento, y su combinación con otras sustancias.
Además, la falta de información precisa y adecuada entre los usuarios que recurren a la testosterona y otras sustancias dopantes es una variable crítica que agrava los riesgos. Es fundamental destacar que muchos efectos secundarios, como los cardiovasculares, hepáticos o reproductivos, pueden pasar desapercibidos inicialmente, lo que subraya la importancia del monitoreo médico y la educación sobre los peligros asociados.
Si has leído hasta aquí y te interesa mejorar tu salud, y salvo que seas diagnosticado con hipogonadismo, estoy convencido de que no te planteas seriamente la utilización de fármacos. Para ti es la parte 2 de este artículo, que subiré proximamente, en el que comprobaremos si existen suplementos naturales contrastados por la comunidad científica para aumentar la testosterona y cómo implementar esos conocimientos en tu día a día y rutina de salud.
BIBLIOGRAFÍA
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[…] el artículo anterior (parte 1) vimos algo de teoría sobre la testosterona, más concretamente: función, biosíntesis, […]